dilluns, 28 de novembre de 2011

EL SAUCE Y EL CIPRÉS

Gravat al linòleum pel conte "El sauce y el ciprés" de Felipe Alfau. 2007

Us poso un tros del conte, per poder entendre millor el significat de la il·lustració...

(...)
" A partir de ese momento, todo se ensombrece en m i memoria. Únicamente recuerdo que me
volví a encontrar yo solo en este jardín, en esta misma ladera, que levanté mis puños al cielo nublado y maldije mi vida y mi destino, sintiendo un profundo desprecio por todas las mezquindades del género humano, cuyos rostros juré no volver a mirar en toda mi vida. Recuerdo que me estiraba desesperadamente hacia el cielo. Y entonces mis brazos, alargándose por encima de la cabeza, se
convirtieron en ramas, y me empezaron a salir raices en los pies. Así me transfiguré en el árbol que soy ahora, mirando hacia arriba, siempre hacia arriba y creciendo más alto cada vez, más lejos cada vez de las horribles vicisitudes de la vida." dijo el ciprés.
Y el sauce le respondió: -Tu historia me recuerda otra que oí contar una vez.
"Es una historia como la tuya, y sucedió por el tiempo en que Rolando -ése era su nombre- se fue a la guerra. El padre de la chica, que era muy ambicioso, la forzó a casarse con un
señor muy rico. Ella tenía un carácter débil, como tú mismo acabas de decir. Nunca fue capaz de luchar ni de mantener su criterio. Así que se limitó a bajar la cabeza, resignada con su suerte, y sin oponer resistencia se dejó llevar fuera de aquí y se casó con el caballero poderoso.
Pero la noche de su boda tuvo noticias de que Rolando le habían matado en la guerra.Este golpe final fue demasaiado para ella, y perdió la razón. Se escapó de casa de su marido aquella
misma noche y desapareció. En vano la buscaron por todas partes. Jamás se volvió
a saber nada de ella.
Durante largo tiempo vagabundeó por toda España, cubierta de harapos, con los pies descalzos y considerada por todo el mundo como una pobre loca. Al final también ella llegó a un jardín del que guardaba dulces memorias, donde su amante y ella habían vivido juntos sus días més felices. Se
encontró allí con un ciprés que antes no estaba, un ciprés muy alto y hermoso, exactamente como tú, y se apoyó contra su tronco para descansar.
-Sí, lo recuerdo- murmuró el ciprés-.Reconocí su tacto aquella noche, pero pensé que
habia sido un sueño.
Y el sauce dijo:
-¿Qué es lo que has dicho?¿Me engaño o estás temblando?
- No era más que el viento frío del otoño, jugueteando con mis ramas y llevándose algunas de mis hojas-contestó el ciprés.

Y el sauce continuó:
-Entonces se separó del ciprés y, de repente, la conciencia de su desgraciada vida se le vino encima. Y una vez más inclinó la cabeza, dejando colocar hacia el suelo sus brazos y sus largos cabellos, y
estuvo llorando durante largo tiempo, hasta que sus lágrimas formaron una laguna delante de ella. Y sus brazos y sus cabellos se convirtieron en las ramas de un sauce llorón.
-...¿Y aquel jardín...?-interrumpió el ciprés.
-Aquel jardín es éste, y yo soy Flérida. Pero tú nunca te diste cuenta de mi presencia, porque siempre estabas mirando hacia arriba y yo o me atrevía a hablarte. Pero cuando me acusaste de traición, necesité explicarme, porque creo que serás más feliz si sabes que te he sido fiel.
Y por primera vez el ciprés miró hacia abajo y vio al sauce llorón inclinandose hacia la laguna con resignación infinita. Y el viento arrancó sus últimas hojas y se las llevó por el agua oscura mientras las lánguidas ramas se fundian con él en un abrazo.

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